Puntuación en Diálogos

Si bien no toda la escritura narrativa utiliza diálogos, el uso de estos es frecuente. Sin embargo, aunque los diálogos sean muy usados en cuentos, relatos y novelas, en muchas ocasiones su puntuación no es correcta y eso dificulta su lectura, volviendo la escritura evidente y sacando al lector de la historia en la que deseamos que se sumerja.

Si bien no toda la escritura narrativa utiliza diálogos, el uso de estos es frecuente. Sin embargo, aunque los diálogos sean muy usados en cuentos, relatos y novelas, en muchas ocasiones su puntuación no es correcta y eso dificulta su lectura, volviendo la escritura evidente y sacando al lector de la historia en la que deseamos que se sumerja.

¿Por qué utilizar diálogos?

Los diálogos son una herramienta fundamental que nos ayudan a enriquecer la narración, a dar cuenta de las características de los personajes y a hacer avanzar la trama. Por otro lado, hacer hablar a los personajes contribuye a que la historia cobre vida de manera más cercana y atractiva para el lector. A través de los diálogos podemos mostrar de forma directa la personalidad, las emociones y los rasgos únicos de cada personaje. La manera en que hablan, las palabras que eligen, el tono y el ritmo reflejan quiénes son y cómo piensan. Gracias al diálogo, los lectores pueden empatizar más fácilmente con un personaje.

La puntuación

Uno de los errores más comunes a la hora de escribir diálogos es utilizar el signo de puntuación equivocado para comenzarlos y diferenciarlos de las acotaciones o incisos del narrador. El único signo que se debe usar para los diálogos, según la RAE (Real Academia Española), es la raya (―). Este trazo es de mayor longitud que el guion (-) y el signo menos (−), con los que no debe confundirse.

Es verdad que no es sencilla la puntuación de diálogos y que tiene sus trucos y especificidades, pero, los invito a tener en cuenta algunas reglas a la hora de escribirlos. De esta forma, ayudamos al lector a olvidarse de los signos de puntuación, a no reparar en ellos, y a sumergirse en lo que los protagonistas de nuestras historias están diciendo.

1- Raya de cierre de comentarios

No se escribe raya de cierre si, tras el comentario del narrador, no sigue hablando inmediatamente el personaje.
—¿Qué tomamos? —preguntó la muchacha. Se había quitado el sombrero y lo había puesto sobre la mesa.
—Hace calor —dijo el hombre.

Se escriben dos rayas, una de apertura y otra de cierre de la acotación o comentario del narrador, cuando las palabras de éste interrumpen la intervención del personaje y esta continúa inmediatamente después.
—Nada de claro —dijo el hombre—. Bien podría haberlo visto.
La muchacha miró la cortina de cuentas.
—Tiene algo pintado —dijo—. ¿Qué dice?

DATO
La raya de cierre no lleva espacio entre la palabra que inicia y la que cierra la acotación —van pegadas—.

2- Mayúsculas, minúsculas y signos de puntuación (. , ; :).

Cuando el comentario o aclaración del narrador va introducido por un verbo de lengua (decir, añadir, asegurar, preguntar, exclamar, responder, etc.), la acotación inicia en minúscula, aunque venga precedida de un signo de puntuación que tenga valor de punto, como el signo de cierre de interrogación (¿?) o de exclamación (¡!).
—¿Los quieren con agua? —preguntó la mujer.
—Sí, con agua.
—Sabe a orozuz —dijo la muchacha y dejó el vaso.

Cuando el comentario del narrador no se introduce con un verbo de lengua y el parlamento precedente constituye un enunciado completo, las palabras del personaje deben cerrarse con punto y la acotación del narrador debe iniciarse con mayúscula.
―No se moleste. ―Cerró la puerta y salió de mala gana.

Si tras el comentario del narrador continúa el parlamento del personaje, la raya que cierra el la acotación del narrador debe ir seguida de punto.
―Me voy ya. ―Se puso de pie con gesto decidido―. No hace falta que me acompañe. Conozco el camino.

Si el comentario del narrador se intercala en mitad de un enunciado, el texto de la acotación se inicia con minúscula, vaya introducido o no por un verbo de lengua.
―¡Esto que has hecho ―gritó― es una auténtica locura!
―Solo nos queda esto ―le enseñó unos pocos billetes― para el resto del viaje.

Si la intervención del personaje continúa tras la acotación del narrador, el punto, la coma, el punto y coma o los dos puntos que correspondan al enunciado interrumpido se deben colocar tras la raya que cierra la acotación.
—Yo también —dijo la muchacha—. Y después todos fueron tan felices.
—Bueno —dijo el hombre—, si no quieres no estás obligada. Yo no te obligaría si no quisieras. Pero sé que es perfectamente sencillo.

Si el signo de puntuación que hay que poner tras la acotación del narrador son los dos puntos, estos se escriben también tras la raya de cierre:
―Anoche estuve en una fiesta ―me confesó, y añadió―: Conocí a personas muy interesantes.

Así como escribir diálogos verosímiles y naturales no es fácil, puntuarlos correctamente tampoco es sencillo. Te invito a seguir escribiéndolos, a que lo complejo de su puntuación no te desanime. Recordá que, si bien al escribir debemos puntuar lo mejor posible para que el lector comprenda el texto y se pueda imaginar lo que le contamos, sin detenerse o distraerse con la puntuación, el último paso de toda escritura es la corrección ortotipográfica. Es ahí donde los genios de las reglas ortográficas hacen su magia y corrigen los errores. Sin embargo, no está demás que, como escritores, hagamos nuestro mayor esfuerzo por escribir cada vez mejores historias, con una buena puntuación.

¿Conocías las reglas de puntuación de los diálogos?
Contame tu experiencia al escribir diálogos en un mail a hablemos@mivozentinta.com

¡Te leo 🤓!